
Romario De Souza Lima se encuentra a un solo gol de marcar 1000 goles en el trascurso de toda su carrera. Según sus propias cuentas, en las que contabiliza los goles marcados desde que era juvenil hasta hoy mismo, a lo largo de su dilatada carrera llevaría ya la friolera de 999 goles.
Al último partido del astro brasileño (Vasco de Gama 3 Flamengo 0) asistieron como invitados de lujo como el mismísimo presidente de Brasil Lula da Silva e incluso Pelé. En las gradas, se vieron camisetas con el número mil y el número once (el dorsal que siempre lleva Romario). Allí Romario marcó un tanto, lo que le dejó a las puertas de la hazaña.
A sus cuarenta y un años, Romario colgará las botas justo cuando marque su añorado gol número 1000, será entonces cuando deje atrás una gran cantidad de momentos mágicos, como aquel hat trick al Real Madrid con su famosa cola de vaca o esos goles con Brasil en el Mundial de E.E.U.U. en el año 1994, donde se proclamó campeón del mundo.
Pero lo que realmente destacable no es tanto que llegue a esa simbólica cifra del millar de tantos, como la tremenda osadía de seguir compitiendo pasada la cuarentena, consiguiendo una buena media de goles por encuentro, es decir, siendo verdaderamente rentable para su equipo. Hoy en día, la edad de retirada de los futbolistas suele ser a los 33 o 34 años, siendo un caso extraño el que supera esta edad.
A Romario se le ha acusado muchas veces de vividor, de crápula y de no saber (ni querer) cuidarse. Sin embargo, paradojas del destino, ha ido despidiendo a viejos amigos, que han visto como él seguía marcando goles, sin intención alguna de abandonar. Su físico le sigue respondiendo porque Romario no necesita de gran capacidad atlética para hacer lo que mejor sabe: marcar goles.
Es verdad que la velocidad de Romario no es la de antaño, que su participación en el juego es más limitada, pero en cambio ha conseguido mejor colocación en los momentos determinantes, eso que en fútbol se llama oportunismo. El oportunismo se consigue con inteligencia.
Él siempre fue un jugador con un carácter peculiar, algo extravagante, muy osado en sus declaraciones. En este enlace podemos ver como lo retratan sus ex-compañeros de la liga española y acercarnos así a su perfil como persona, como compañero de equipo.
Romario ha sido, es, y será uno de los más grandes futbolistas de la historia. De él dijo Valdano que era un "jugador de dibujos animados". Está a una sola diana de pasar, por méritos propios, a la historia de este deporte. Quizás sea en el próximo partido, quizás más tarde, pero casi seguro que lo conseguirá, apuesten por ello.
Alejandro López y Rafael De La Peña
1 comentario:
Qué alegría tener la posibilidad de conocer este deporte de una manera diferente. El fútbol, el deporte rey, ese en el que priman la ambición y el dinero de unos pocos; a mí me gustan estos artículos, forman parte de los llamados 'diferentes' y, sin embargo, sólo son historias cotidianas ignoradas por la comunicación de masa. A seguir con ello!
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