
Darío Silva siempre fue admirado por sus goles, su carácter de ganador nato, esa agresividad futbolística al estilo Stoichkov que desprendía. Comenzó jugando en el Peñarol de Montevideo allá por el año 92. Años después dio el salto a Europa, viajó a Italia para jugar en el modesto Cagliari. En el año 98 llegó a nuestro país para jugar con los colores del Espanyol, Málaga (donde pasó sus mejores años) y Sevilla respectivamente. En su momento se llegó a decir que hubo sobre la mesa una oferta del Real Madrid.
Pues bien, a finales del pasado verano, Darío sufrió un desafortunado accidente de coche. Iba con otros compañeros futbolistas en su automóvil cuando en una imprudencia (fue a comer de un bocadillo) perdió el control de su coche y se estampó contra un poste.Los doctores llegaron a temer seriamente por su vida y se vieron forzados a amputarle la pierna debido a una fuerte infección que se extendía. Precisamente para un futbolista, el hecho de verse privado de una pierna es algo poco menos que traumático.
Con meses de recuperación y con una fuerte dosis de paciencia e ilusión Darío Silva fue superando el partido más difícil de su vida. El buen humor fue un arma poderosa para salir del túnel de la rehabilitación. Ahora mismo tiene una prótesis en su pierna que le permite desarrollar su vida normal.
Muchos de sus ex-compañeros se manifestaron dándole a entender que todos sus amigos estaban con él. El Sevilla fue más lejos, y homenajeó a Dario luciendo un emocionante mensaje en sus camisetas. La afición agradeció el bonito detalle. Y es que hay veces que las personas están por encima de los colores de la camiseta.

El programa de Digital Plus, Fiebre Maldini le hizo una entrevista, que podemos ver en el Youtube, donde comprobamos que a Darío no se le ha olvidado sonreir. Su próxima meta es prepararse para los Juegos Paralímpicos de Remo, ha contratado a un entrenador y se está preparando a fondo, mateniendo su envidiable físico.
A lo largo de su trayectoria Darío Silva impresionó con sus jugadas y sus goles. Pero esta victoria a las adversidades que le trajo el accidente ha sido, sin duda, el triunfo más difícil y más emotivo de su vida.
Alejandro López y Rafael De La Peña