El fútbol es un gran negocio, es un hecho evidente, palpable. Genera una enorme cantidad de dinero por temporada. Los managers lo saben, los clubes lo aceptan y la afición lo sustenta. A la hora de buscar la nueva estrella de la temporada los clubes ponen toda la carne en el asador, cientos de ojeadores merodean por los campos de las divisiones inferiores de los diferentes países en busca del nuevo Messi o el próximo Cesc Fábregas.
Luego pasa lo que pasa, y algunos de estos niños prodigios se quedan en el camino, sumergidos en la mediocridad de una competición exigente y decepcionan a periodistas y a la hinchada, una vez depositadas expectativas desmedidas sobre ellos, sin tener en cuenta, que al fín y al cabo sólo son niños. Otros consiguen el estrellato. Dos caras de una misma moneda.
La cantera del Barça es una de las más prolíficas a la hora de fichar jugadores foráneos. Messi (River), Iniesta (Albacete), Dos Santos, Krkic...y un largo etcétera que representan la filosofía del Barça de crear desde abajo jugadores acordes con su estilo de juego, ese estilo Cruyff que todavía abandera. Y es que además de representar un enfoque futbolístico supone una inversión a largo plazo. ¿Cuanto le costaría al Barça en el mercado un jugador como Messi?.
Y ahora damos paso a la gran pregunta: ¿Dónde está el límite? o mejor dicho... ¿existen límites a la hora de fichar? ¿existen límites a la hora de prediseñar la vida de un chaval?.
Nombres destacados como Menotti o Valdano ya se han posicionado en contra de esta fiebre de fichajes de jugadores jóvenes. Argumentan que no dejan terminar el ciclo de aprendizaje del futbolista cuando ya le exigen resultados.
Invitamos a nuestros lectores a posicionarse sobre este tema en los comentarios de esta entrada:
¿Qué pensáis sobre esta adultez prematura de los jugadores?
Alejandro López y Rafael De La Peña
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