
Una lesión acabó con la carrera futbolística de Álvaro Benito, jugador creado en la cantera del Real Madrid. Su proyección era altísima, siempre considerado como una promesa, como un valor en alza de la cantera merengue.
El 12 de Noviembre de 1996 en el Estadio Insular de Las Palmas, jugaba con la selección sub 21 de Iñaki Saez cuando tuvo una grave lesión que truncaría su carrera para siempre. A partir de ese momento pasaría hasta un total de nueve veces por el quirófano y ni así puedo sobreponerse y recuperar un nivel óptimo propio de un futbolista profesional.
La ya famosa lesión de rotura de ligamentos le persiguió hasta tener que retirarse de la práctica del fútbol. Álvaro ya venía alternando el fútbol con su otra pasión, la música, pero hasta ese momento a nivel más bien amateur.
En los meses de inactividad Álvaro se dedicó a componer con su guitarra y a formar el cuerpo de un disco que sacaría con su grupo, Pignoise. Formado con Polo, otro futbolista frustrado, Pablo (bajista) y Jesús (guitarrista).
Pignoise destila un pop-rock fresco y desenfadado con el que Álvaro de Benito ha recuperado la ilusión. Han conseguido un disco de oro con su primer trabajo y apuntan a ser un grupo calará hondo en las audiencias más poperas.
Dos profesiones diferentes (futbolista y rockero) pero con mucho en común, en las dos Álvaro de Benito se siente acaparador de la mirada del público.